Primera crónica Americana (agosto de 2009)

Pre-académico Fulbright.

Curso pre-académico Fulbright en Charlotte, Carolina del Norte. Agosto de 2009.

Hola a todos:

¿Qué tal por España? Me imagino que estaréis casi todos de vacaciones.

Ahora estoy en un hotel en las afueras de Charlotte, Carolina del Norte. Esto es como Gran Hermano, nos lo pagan todo y vivimos en comunidad. Los participantes son 35 estudiantes Fulbright de 32 nacionalidades. Yo comparto habitación con E. de Ecuador y no me puedo quejar. Excepto que aquí todos entran y salen de tu cuarto como Pedro por su casa. Y al pobre N. de Valencia y A. de Alemania les invadimos la habitación en grupos de 12 o más en fiestas improvisadas. Tenemos clases de 9 a 5 en la Universidad sobre temas interculturales, adaptación a la cultura americana, inglés, la vida académica en EE. UU., etc. Nos programan también actividades de tiempo libre: visitas al centro comercial, día con familias estadounidenses, concierto de rock, o discoteca “Country” donde bailan los auténticos cowboys y cowgirls.

Viviendo en esta burbuja, poco puedo decir todavía sobre EE.UU. Hasta ahora he descubierto que las ventanas no se pueden abrir en ningún edificio en el que he estado (¡ni en mi cuarto!). Estamos todo el día en un congelador y cuando salimos el sol “pica” de muerte. Esto es El Sur, a pesar del nombre. No hay aceras ni pasos de cebra y los peatones somos “extraterrestres” suicidándonos en la carretera (solo pretendemos cenar o lavar nuestra ropa en el edificio de enfrente). La gente es muy amable y siempre están dispuestos a ayudar. Sin prisa, con su acento del Sur, te explican con entusiasmo lo que sea. Charlotte no tiene ninguna gracia. Solo es un núcleo urbano con un puñado de rascacielos en las calles solitarias. Lo demás son las casas dispersas en el campo (y los centros comerciales). Todavía me queda mucho por descubrir de este país.

El aspecto intercultural es el más interesante: estoy haciendo amigos de todas partes del mundo: de Laos, Madagascar, Chile, Japón, Zimbawe, Palestina de nacionalidad Israelí…
Ahora sé que en Madagascar ni mis privilegiadas amigas Fulbrighters han tenido jamás una lavadora, que a mi amiga de Laos le gusta coger de vez en cuando un vuelo de 45 minutos a Bankok para hacer compras en un famosísimo mercado de segunda mano, que en Mauricio las mujeres se casan con quien sus familias deciden antes de los 20 y mi nueva amiga N. tuvo el valor de negarse y romper el compromiso, y encima irse sola al extranjero. Que los de Quito se llevan mal con los de Guayaquil en Ecuador, que Uzbequistán tiene tranvías, es famoso por las alfombras y tiene unos inviernos muy fríos y unos veranos muy cálidos, los yemeníes llevan encima siempre una pequeña daga…

Además, la brasileña nos intentó enseñar samba, el colombiano nos deleitó al piano, la rusa nos embaucó con el violín, la japonesa nos dejó mudos con su perfecto español, la búlgara nos impresionó con sus pinturas abstractas, el holandés de raza negra con su espectacular “rapeo”… todos tienen algo enriquecedor que compartir.

Espero poder contaros más en la próxima entrega.

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